El presupuesto propuesto de Nueva York para 2026-2027 incluye actualmente disposiciones que obligarán a todas las impresoras 3D vendidas en el estado a ejecutar software de censura que vigila cada impresión en busca de diseños prohibidos. Esta política también crearía cargos por delito grave por poseer o compartir ciertos archivos de diseño. La votación del presupuesto estatal podría ocurrir tan pronto como la próxima semana, por lo que los neoyorquinos deben actuar rápido y exigir a sus miembros de la Asamblea y Senadores que eliminen esta disposición del presupuesto. 

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Los legisladores estatales de todo Estados Unidos se apresuran a regular las armas de fuego impresas en 3D bajo el silogismo "algo debe hacerse; pues, ya lo hice." La más imprudente de estas propuestas es el mandato para que los fabricantes implementen bloqueos de impresión en todas las impresoras 3D. Nosotros, y otros expertos, ya hemos señalado que este bloqueo algorítmico de impresión es simplemente inviable y solo servirá para frenar la competencia, la libre expresión y la privacidad. Si bien perjudica principalmente a las comunidades creativas que utilizan estas impresoras legalmente, cada neoyorquino se verá afectado por este golpe a la innovación.

Lamentablemente, esta política está enterrada en la Parte C del presupuesto propuesto para el año fiscal 2026-2027 del Estado de Nueva York (S.9005 / A.10005), que avanza urgentemente hacia una votación tras sufrir extensas demoras. También viene acompañada de una política que permitiría presentar cargos por delito grave contra investigadores y periodistas por compartir archivos de diseño restringidos por el estado. Las peores consecuencias no se conocerán hasta después de que se negocie a puerta cerrada, sin salvaguardas para la expresión creativa ni la privacidad.

Investigadores y periodistas podrían enfrentar cargos por delito grave

La Parte C, Subparte A del presupuesto incluye dos disposiciones especialmente preocupantes: §2.10 y 2.11. Estas amenazan con cargos de delito grave Clase E por distribuir o poseer archivos para impresoras 3D que produzcan piezas de armas de fuego mediante una impresora 3D o una máquina CNC.

Bajo estas disposiciones, el simple hecho de compartir un archivo de impresión con cualquiera de ellos podría resultar en cargos penales

La primera disposición, 2.10, convierte en delito grave vender o distribuir archivos que puedan producir componentes principales de armas de fuego a alguien que no sea un armero con licencia federal y del estado de Nueva York. Bajo la 2.11, también es delito grave poseer estos archivos si se tiene la intención de imprimir ilegalmente un arma o compartirlos con alguien que se crea que no está autorizado para poseer o fabricar armas.

Un periodista que cubre armas impresas en 3D. Un investigador que estudia armas de fuego imprimibles. Un artista que incorpora piezas en una nueva obra que comenta sobre la cultura de las armas. Bajo estas disposiciones, el simple hecho de compartir un archivo de impresión con cualquiera de ellos podría resultar en cargos penales, incluso si nadie involucrado tiene la intención de ensamblar un arma.

Criminalizar la información no funciona. Quien tiene la intención de imprimir ilegalmente un arma ya está sujeto a cargos por ese acto. Añadir responsabilidad penal por simplemente poseer un archivo o diseño acumula cargos adicionales sin hacer nada para detener la impresión. Los nuevos cargos por distribuir estos archivos no los harán inaccesibles para los infractores, pero sí tendrán un efecto inhibidor sobre el trabajo legítimo y completamente legal.

No sorprende que una ley similar haya sido propuesta y posteriormente descartada en Colorado por preocupaciones relacionadas con la Primera Enmienda. Recomendamos que Nueva York haga lo mismo.

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Vigilancia obligatoria, menos acceso

La Parte C, Subparte B exigiría que todas las impresoras 3D y máquinas CNC vendidas en Nueva York incluyan algoritmos que escaneen los archivos de diseño y bloqueen las impresiones que el sistema identifique como productoras de componentes de armas de fuego. Además, todas las ventas y entregas de estas máquinas deberán realizarse de forma presencial.

A diferencia de otros proyectos de ley que hemos visto, este mandato no contempla excepciones. Estas restricciones se aplican a las ventas a investigadores, fabricantes comerciales y —curiosamente— también a armeros con licencia federal y estatal.

Aplicar estas restricciones a los vendedores de máquinas CNC es particularmente absurdo. Estas primas de las impresoras 3D, que crean objetos tridimensionales eliminando material, suelen costar decenas de miles de dólares y son utilizadas por fabricantes comerciales. Los sectores automotriz, aeroespacial, médico y muchas otras industrias estarán sujetos a las ventas presenciales, los riesgos de vigilancia y todos los demás problemas que introducen estos algoritmos de bloqueo de impresión.

Las industrias estarán sujetas a las ventas presenciales, los riesgos de vigilancia y todos los demás problemas

Incluso limitando el análisis a los compradores individuales —aficionados y artistas que usan estas máquinas en casa— la restricción a las ventas presenciales acarrea sus propios problemas. Más allá de complicar innecesariamente el uso de impresoras en el estado, esta barrera de acceso golpeará con más fuerza a los neoyorquinos rurales. Las personas en zonas rurales o remotas pueden beneficiarse del ahorro de tiempo y costos que implica imprimir piezas útiles en casa. Con esta restricción, tendrán que desplazarse hasta uno de los pocos minoristas que realmente venden este equipo y conformarse con los modelos que tengan en stock.

Eso, si los vendedores continúan abasteciendo estas impresoras a pesar del riesgo. La Subparte B §§ 2.3 y 2.5 expone a los vendedores a responsabilidades legales —incluidos quienes operan en el mercado de segunda mano— por vender impresoras desactualizadas. Mientras tanto, quienes deseen imprimir armas ilegalmente pueden simplemente construir su propia impresora con equipos de amplia disponibilidad.

La ley no funcionará como se anuncia

Lo que hace particularmente imprudente a la Subparte B del presupuesto de Nueva York es que la tecnología que exige no es capaz de hacer lo que se supone que debe hacer.

Se ofrecen muy pocos detalles sobre los requisitos de los algoritmos obligatorios. Lo que el proyecto sí especifica se resume en esto: los algoritmos deben evaluar los archivos de impresión para determinar si producirían un arma de fuego o piezas ilegales de armas, y en ese caso, bloquear la impresión. Para hacer posible esto, el estado de Nueva York también crearía y mantendría una biblioteca de archivos prohibidos con acceso estrictamente restringido.

Ya hemos explicado por qué esta idea simplemente no funcionará. Los archivos de diseño son trivialmente fáciles de modificar, dividir en segmentos o alterar de otras formas para evadir la detección de patrones. Incluso si las impresoras renderizaran y analizaran completamente la impresión con IA basada en la nube, se pueden usar infinidad de trucos de diseño o postimpresión para eludir la detección. Mientras tanto, una interpretación difusa por IA aumentará rápidamente el porcentaje de impresiones legítimas censuradas.

Las armas de fuego no tienen un diseño altamente específico como el papel moneda; estos algoritmos propuestos intentan inútilmente bloquear un número infinito de diseños capaces de —o que pueden hacerse capaces de— las pocas funciones mecánicas simples que conforman un arma de fuego.

Este grupo no tiene requisitos de revisión por pares, por lo que podría fácilmente estar cargado de oportunistas o fabricantes establecidos

Como ya hemos dicho: internet siempre encuentra la manera de sortear la censura. Cualquier persona decidida a imprimir un objeto prohibido tiene alternativas directas. Los que terminan siendo vigilados y bloqueados son quienes intentan cumplir la ley.

El proyecto de ley busca hacer cumplir este mandato imposible creando un grupo de trabajo para definir los requisitos técnicos reales de su aplicación —pero solo después de que la ley sea aprobada. Este grupo no tiene requisitos de revisión por pares, por lo que podría fácilmente estar integrado por oportunistas o fabricantes consolidados que ya se están posicionando para participar. Estos actores consolidados se beneficiarían de eliminar a nuevos competidores y de fidelizar a los usuarios a sus dispositivos y a los vendedores a sus plataformas, sometiéndolos a la degradación progresiva del servicio característica del software de Gestión de Derechos Digitales (DRM). Tampoco existen en la ley salvaguardas que impidan los enfoques más invasivos de vigilancia en el escaneo de impresiones, ni que eviten que esta infraestructura de censura sea utilizada como arma contra expresión legítima.

Por otro lado, los expertos independientes en manufactura de código abierto dentro del grupo de trabajo podrán, en el mejor de los casos, ganar tiempo demostrando que dichos algoritmos son inviables. Eso, hasta que aparezca una nueva empresa vendedora de soluciones milagrosas que reinicie el proceso.

Nueva York no será el último estado afectado

Nueva York es uno de los mayores mercados de consumo del país. Cuando exige una función en el hardware, los fabricantes casi nunca construyen una versión exclusiva para Nueva York. Construyen la versión de Nueva York y la venden globalmente. Un mandato de bloqueo de impresión adoptado en Nueva York se convertirá, en la práctica, en el estándar nacional.

Los neoyorquinos merecen algo mejor que este trabajo apresurado enterrado en un proyecto de presupuesto. Se trata de una solución tecnológica inviable, desarrollada sin las protecciones al consumidor que se exigirían en cualquier propuesta de política seria, que genera nuevos costos e inconvenientes en medio de un prolongado proceso presupuestario anual. También amenaza las protecciones de la Primera Enmienda. Esta política tomará forma sin salvaguardas para los consumidores, a puerta cerrada, y arriesga los peores resultados para la innovación y la creatividad de base que hacen posibles estas máquinas. Peor aún, estas prácticas pueden convertirse en la norma en otros estados y entre los fabricantes de impresoras 3D de todo el mundo.

Sus representantes podrían votar sobre esta medida mal concebida en la próxima semana. Si usted es neoyorquino, escriba a sus legisladores ahora y pídales que eliminen esta medida del presupuesto hoy mismo.

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