Un nuevo informe de 404 Media arroja luz sobre cómo los lectores automáticos de placas vehiculares (ALPR, por sus siglas en inglés) podrían estar utilizándose más allá de lo que indican los comunicados de prensa y los vistosos materiales de marketing publicados por las fuerzas del orden y los proveedores de ALPR. En diciembre de 2025, la Patrulla Estatal de Georgia multó a un motociclista por sostener un teléfono celular en la mano. Según el informe, la infracción de tránsito decía: «CAPTURADO EN CÁMARA FLOCK 31 MM 1 SOSTENIENDO TELÉFONO EN MANO IZQUIERDA».
Si estás pensando que esto suena fuera del alcance de lo que se supone que deben hacer los ALPR, tienes razón. En noviembre de 2025, Flock Safety, el fabricante del ALPR en cuestión, escribió una publicación sobre cómo definitivamente cumplen con la Cuarta Enmienda de la Constitución de los EE. UU. En esta publicación, que destacaba lo que son y lo que no son los ALPR, la empresa escribe: «Lo que no es: El ALPR de Flock no realiza reconocimiento facial, no almacena datos biométricos, no puede ser consultado para buscar personas y no se utiliza para sancionar infracciones de tránsito». (Énfasis añadido)
Bueno, al parecer sus clientes nunca recibieron el memorándum y, aparentemente, el diseño de la tecnología no previene de manera explícita el comportamiento que la empresa rechaza oficial y públicamente.
O al menos ese solía ser el caso: Flock ahora enumera a seis empresas diferentes que proporcionan tecnología de control de tránsito en su sitio del «Programa de socios». Los registros públicos también muestran que las cámaras de control de velocidad han sido conectadas a la red de ALPR de Flock.
La EFF y otros defensores de la privacidad han advertido durante mucho tiempo sobre la expansión de la misión (mission creep) cuando se trata de infraestructura de vigilancia. La policía a menudo jura que un dispositivo tecnológico solo se utilizará en un conjunto particular de circunstancias o para combatir únicamente los delitos más graves, solo para luego utilizarlo para combatir delitos menores o vigilar protestas.
Seguimos instando a las ciudades, a los estados e incluso a las empresas a que pongan fin a su relación con Flock Safety debido a la incompatibilidad entre la vigilancia masiva que permite y su incapacidad para proteger las libertades civiles, lo que incluye evitar esta expansión desmedida de sus funciones.













