Dentro de la próxima semana, el Congreso se prepara para votar la Ley KIDS, un paquete legislativo extenso que busca controlar la navegación web y la mensajería privada de las y los estadounidenses. El paquete incluye una versión revisada de la Ley de Seguridad Infantil en Línea, o KOSA, combinada con un conjunto de otros proyectos de ley sobre internet, estudios, requisitos de reportes y nuevas regulaciones. En lugar de debatir cada una de estas propuestas según sus méritos, los legisladores están intentando avanzarlas todas juntas bajo un proceso ultra acelerado.
Este paquete de leyes improvisadas es un desorden, con distintos esquemas de verificación de edad para diferentes servicios, usando distintos estándares. Es mucha complejidad y mucho riesgo legal. Frente a eso, muchas empresas concluirán que la opción más segura es aplicar prácticas restrictivas de verificación de edad en toda su plataforma.
Dentro de la Ley KIDS hay disposiciones que empujarán a los servicios en línea a verificar la edad de todos los usuarios, exigirán políticas de moderación de contenido dictadas por el gobierno, e incluso crearán nuevas reglas sobre comunicaciones privadas y cifradas. Aunque quienes apoyan esta ley siguen afirmando que protege a las y los menores en línea, sus requisitos tienen un costo: la privacidad, la libertad de expresión y la capacidad de las personas de todas las edades de usar internet sin revelar datos sensibles.
Dile al Congreso que rechace esta ley de verificación de edad
La Ley KIDS presiona a las plataformas para que verifiquen la edad de todos
Quienes apoyan KOSA han dicho que la ley no exige verificación de edad. Y, técnicamente, la sección de KOSA sí establece que no debe interpretarse como una exigencia de verificación de edad.
Pero si lees el resto de la ley, ese descargo empieza a sonar vacío.
A lo largo de la sección de KOSA en la legislación, se exigen protecciones especiales, controles, configuraciones de mensajería y herramientas parentales cada vez que un sitio web o aplicación "sabe o debería haber sabido" que un usuario es un niño o niña (definido en la ley como cualquier persona menor de 13 años) o un adolescente (definido como cualquier persona entre 13 y 16 años).
El problema es que un operador de sitio web no necesita tener conocimiento real de que un usuario es menor de edad para meterse en problemas legales. La norma aplica cuando una plataforma "sabe o debería haber sabido" la edad de un usuario, un estándar de conocimiento de tipo negligencia, y bastante laxo. Si un servicio en línea se equivoca, quedará en manos de tribunales y reguladores decidir, después del hecho, si un servicio "debería" haber sabido que un usuario tenía 16 años.
Para tratar de evitar responsabilidad legal, los servicios tendrán que determinar quiénes son usuarios adolescentes y quiénes no. La mayoría no podrá simplemente confiar en lo que dicen sus usuarios. Tendrán que recopilar más información sobre la edad, antes de que surja cualquier demanda o acción gubernamental. Algunas empresas responderán pidiendo licencias de conducir o pasaportes. Otras recurrirán a sistemas de estimación de edad que intentan adivinar la edad de las personas usuarias analizando su actividad existente o mediante escaneos faciales. Los sistemas de estimación actuales cometen errores al calcular correctamente la edad de niños y niñas, lo cual es un problema grave cuando esa es justamente la población que KOSA busca proteger. Y estos sistemas fallan con más frecuencia con personas de comunidades racializadas, personas con discapacidad y personas trans y no binarias.
Quienes redactaron la ley parecen saber que esto es un problema. Por un lado, la nueva sección de KOSA dice que la verificación de edad no es obligatoria. Por otro, impone repetidamente obligaciones que dependen de saber si un usuario tiene menos de 17 años. Pero un descargo de responsabilidad no elimina mágicamente el riesgo legal, especialmente para los servicios más pequeños y las startups que no pueden costear defenderse de demandas o enfrentarse a reguladores.
La "Ley KIDS" es una ley de vigilancia por edad
KOSA no es la única parte de este paquete que genera presión hacia la verificación de edad. La Ley SAFE BOTS, al igual que KOSA, recurre al mismo estándar: si un servicio "sabe o debería haber sabido" que un usuario es menor de edad, no puede ofrecerle ciertas funciones de chatbot.
La Ley SCREEN exige que los servicios que alojan contenido sexualmente explícito determinen si es "más probable que no" que sus usuarios estén por debajo del límite de edad correspondiente, antes de permitirles acceder a cierto contenido.
Las consecuencias de esta responsabilidad legal no se limitarán a las personas menores de edad. Si se espera que los sitios web y aplicaciones identifiquen de forma confiable a los adolescentes, también se les pedirá a las personas adultas que demuestren que lo son. El resultado es un internet menos privado para todos.
La Ley KIDS presiona a las plataformas para que vigilen el discurso lícito
La nueva versión de KOSA elimina la tristemente célebre disposición del "deber de cuidado" ("duty of care"), un cambio importante. La versión revisada de KOSA exige que las plataformas cubiertas "establezcan, implementen, mantengan y apliquen" políticas y procedimientos que aborden varias categorías de contenido y conducta.
Algunas categorías, como las amenazas creíbles y la explotación sexual, involucran actividad ilegal. Otras son mucho más amplias. La ley exige específicamente políticas que aborden la "venta o uso" de narcóticos, productos de tabaco, productos de cannabis, apuestas y alcohol. También restringe las conversaciones sobre fraude financiero.
Suena bastante razonable. Hasta que recuerdas cómo habla realmente la gente, tanto en línea como fuera de ella. ¿Pueden los adolescentes hablar sobre adicción y recuperación? ¿Puede una chica de 15 años publicar que le preocupa que una amiga esté bebiendo demasiado? ¿Pueden pedir consejo sobre el problema de apuestas de un familiar, o buscar ayuda si ellos o alguien de su familia fueron estafados? ¿Pueden participar en comunidades de reducción de daños o hablar sobre tratamiento para el abuso de sustancias? Todas estas personas jóvenes estarían ejerciendo un discurso lícito al hablar de temas cubiertos por los daños enumerados en KOSA.
La ley no prohíbe directamente esas conversaciones. Pero pone a las plataformas bajo una enorme presión para crear y aplicar políticas de moderación sobre categorías amplias de discurso lícito. Ante el riesgo legal, muchos servicios inevitablemente optarán por eliminar ese contenido o restringir esas conversaciones a espacios donde sepan que solo participan personas adultas. Ya hemos visto esta película antes. Cuando el riesgo legal aumenta, las plataformas eliminan más contenido.
La Ley KIDS también regula los mensajes privados
Varias disposiciones de la ley crean nuevas reglas sobre mensajes directos, mensajes "efímeros" o autodestructivos, y servicios de chat con IA.
La ley incluye un lenguaje que indica que ciertos requisitos de KOSA no deben interpretarse como una anulación del cifrado fuerte. Pero esta protección es incompleta. La excepción se aplica a ciertas funciones y controles de mensajería, pero no aplica al requisito separado de KOSA que exige que las plataformas "aborden" una lista de daños hacia las personas menores de edad.
La Ley KIDS nunca responde una pregunta obvia: ¿cómo se supone que una plataforma debe abordar esas actividades si ocurren dentro de comunicaciones cifradas que no puede leer? Esto generará presión para que los proveedores debiliten las comunicaciones privadas o limiten funciones en los servicios cifrados privados.
Este enfoque es especialmente preocupante cuando se trata de la mensajería efímera. Los mensajes que desaparecen no son un "vacío legal" ni un truco de diseño peligroso. Son una función de privacidad útil que permite que las conversaciones en línea funcionen de forma más parecida a las conversaciones cotidianas del mundo real, que no quedan guardadas para siempre en una base de datos permanente.
Como muchas otras partes de la Ley KIDS, estas disposiciones sobre mensajería privada también dependen de que los sitios web y aplicaciones sepan quién es menor de edad y quién no. El resultado es más verificación de edad, más restricciones y menos privacidad en línea.
Dile al Congreso: no más puntos de control de edad en línea











