El nombramiento altamente politizado por parte del presidente Trump de un director interino de Inteligencia Nacional (DNI) totalmente descalificado subraya por qué se debe reformar el poder de espionaje masivo y sin orden judicial del gobierno. 

El Congreso se enfrenta ahora a un plazo que vence el viernes 12 de junio para prorrogar la Sección 702 de la Ley de Vigilancia de la Inteligencia Extranjera (FISA, por sus siglas en inglés), un programa inconstitucional plagado de problemas, vacíos legales y fallas de cumplimiento. La Sección 702 permite a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) recopilar comunicaciones de objetivos en el extranjero —incluidas las comunicaciones con ciudadanos en EE. UU.— y almacenarlas en bases de datos masivas. Luego, la NSA permite que otras agencias, incluido el Buró Federal de Investigaciones (FBI), accedan a cantidades incalculables de esa información.  

Bajo la práctica actual, el FBI puede consultar e incluso leer la parte estadounidense de esa comunicación sin una orden judicial. Es más, las víctimas ni siquiera lo sabrán y tienen muy pocas formas de descubrir que sus comunicaciones han sido vigiladas. La EFF y otros defensores de las libertades civiles han intentado durante años saber cómo se utilizan los datos recopilados a través de la Sección 702 en investigaciones y procesos penales internos.  

Nuestra defensa para reformar la Sección 702 ha sido constante a lo largo de las distintas administraciones, incluso cuando la Comunidad de Inteligencia federal estaba dirigida por personas con experiencia en las agencias pertinentes. De hecho, la ley de 2004 que creó el cargo de DNI —el cual coordina las 18 agencias de espionaje de EE. UU.— exige que quienes lo ocupen tengan una "amplia experiencia en seguridad nacional". 

Y aquí entra Bill Pulte. 

Trump nombró el martes a Pulte —actual director de la Agencia Federal de Financiamiento de la Vivienda (FHFA) y presidente de Fannie Mae y Freddie Mac— para reemplazar a la actual DNI Tulsi Gabbard, quien anunció su renuncia el mes pasado. Pulte carece de cualquier experiencia en inteligencia, en el ámbito militar o en el Congreso 

“William tiene una profunda experiencia en la gestión de los asuntos más sensibles de Estados Unidos, la seguridad y solidez de los mercados, y más de 10 billones de dólares en Fannie Mae/Freddie Mac, un aumento sustancial respecto a donde se encontraba hace apenas 12 meses”, escribió Trump en su plataforma Truth Social.

Pulte no es un administrador de inteligencia calificado. Sin embargo, parece ser incuestionablemente leal al presidente Trump y estar dispuesto a utilizar su cargo para atacar y difamar a los adversarios políticos del presidente.   

Debido a que Trump lo nombró DNI interino, Pulte no está sujeto a la confirmación del Senado. Y bajo la Ley de Vacantes, Pulte podría permanecer en el cargo durante unos siete meses. 

Esto es particularmente preocupante debido al historial de Pulte de utilizar información privada en poder del gobierno como un arma política. En su rol en la FHFA, ha acusado de fraude hipotecario a varios de los rivales políticos y objetivos del presidente —incluidos la fiscal general del estado de Nueva York, Letitia James, el senador federal Adam Schiff (demócrata por California) y la gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook— basándose en datos privados resguardados por su agencia.  

Todos estos objetivos y otros han negado haber actuado mal. Una denuncia penal federal presentada contra James en Virginia se desmoronó después de que un juez determinara que la fiscal Lindsey Halligan había sido nombrada de manera ilegal, y los fiscales fracasaron dos veces en convencer a un gran jurado para procesar a James. Las acusaciones de Pulte contra Schiff, Cook y otros no han dado lugar a cargos penales. 

Pulte también utilizó su estrado en la FHFA para atacar al entonces presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell y desmantelar la supervisión interna. 

Pulte no es un administrador de inteligencia calificado. Sin embargo, parece ser incuestionablemente leal al presidente Trump y estar dispuesto a utilizar su cargo para atacar y difamar a los adversarios políticos del presidente. Como DNI interino, Pulte tendría acceso a cada fragmento de información clasificada que posee la Comunidad de Inteligencia y, bajo la Sección 702, eso incluye enormes cantidades de información sobre los ciudadanos estadounidenses. 

Incluso los legisladores que suelen ser afines a la comunidad de inteligencia reconocen que esto es un desastre en ciernes. El senador federal Mark Warner (demócrata por Virginia), quien es el demócrata de mayor rango en el Comité de Inteligencia del Senado, declaró a NPR que Pulte "no tiene experiencia en el ejército, ni en el Congreso, ni en la comunidad de inteligencia o de las fuerzas del orden" y fue elegido porque es "100% leal para hacer cualquier cosa y todo lo que el presidente Trump exija". 

Y el líder de la mayoría del Senado, John Thune (republicano por Dakota del Sur), dijo a los periodistas que “no necesitamos un director de inteligencia nacional instrumentalizado”. Al ser consultado sobre el temor de que Pulte pudiera perseguir a los opositores políticos de Trump, Thune afirmó: “Necesitamos profesionales allí”. 

El Congreso ya ha tenido dificultades para prorrogar la Sección 702, debido a que los republicanos del Freedom Caucus y muchos demócratas unieron fuerzas para exigir reformas, incluido el requisito de sentido común de que las agencias federales obtengan una orden judicial por causa probable de un juez antes de buscar cualquier dato que involucre a ciudadanos estadounidenses. El nombramiento de Pulte ejemplifica por qué ninguna administración debería tener el poder otorgado por la Sección 702 sin la revisión judicial independiente que se requiere al solicitar una orden.